Cana - Gustavo González

 

¿Qué harías si un día todo lo que conocías como "tu mundo" cambia por completo?

¿Qué harías si un día platicas con tu madre frente a la televisión y dos días después estás intentando lidiar con presos en la cárcel?

Suena a ciencia ficción, a fantasía... pero no. Este libro es una historia real.

Me ha parecido hasta cierto punto gracioso (en un humor negro) cómo este narrador ha conseguido, mediante su propia vivencia, alcanzar ese momento que muchos narradores anhelamos retratar: la sacudida de todo lo que conocías.

Gustavo González era un chico, como cualquier otro, que estudiaba la carrera de Medicina Veterinaria. Se encontró con una oportunidad de oro y trató de vender un rifle a una tienda de antigüedades, con ello conseguiría una beca para poder irse a África y seguir estudiando.

En el preciso momento en que estaba a punto de cristalizar ese sueño, se encuentra en su camino con unos policías y termina en la cárcel. ¿Cuán injusta puede ser la "justicia"?

Cana, Gustavo Aglez

Su historia no salió de la cabeza de nadie, es la historia de un muchacho que, confundido, tiene que adaptarse a la vida carcelaria, que no busca denunciar mediante este libro porque, más allá del sistema judicial mexicano, lo que realmente retrata es una búsqueda de la calma en un ambiente tan viciado. Era un hijo de familia... y en pocos días fue arrojado a una jaula de leones.

Lleva un diario que poco a poco van guardando sus familiares, a quienes les entrega las hojas en cada visita, y es gracias a estos apuntes como podemos asomarnos a la brutalidad humana que surge desde el fondo de nosotros cuando somos afectados en lo más hondo de nuestra sensibilidad. ¿Tú qué harías si estuvieras en una situación así? ¿Golpear, maldecir? ¿Serviría de algo? ¿Son tan malos los malos y tan buenos los buenos?

A lo largo de las páginas de este libro, que a veces cae en una especie de realismo mágico (algo que quizás nos pase a todos, pero jamás nos hemos detenido a analizar), acompañamos a Gustavo en un camino lleno de altibajos, donde "lo que ahora empezaba a ser evidente era algo que siempre estuvo frente a mis narices, pero nunca tomé en cuenta: que siempre podemos elegir con qué pie empezar a caminar" (p. 148).

Impotencia, brutalidad, amenazas, solidaridad, compañerismo... el ser humano al desnudo.

esperanza

Con una narrativa que solo puede ser conseguida mediante un suficiente conocimiento de mundo y una objetividad y madurez que te da el asimilar una experiencia tan fuerte, Cana (como le llaman a la cárcel dentro de ella misma) es una especie de espejo, que solo funcionará en quienes estén dispuestos a enfrentarse a sí mismos.

Una historia real que no podría ser más ficción. Algo que me recuerda (como tanto hace la vida) esa frase que nos dijo un profesor de Literatura llamado Eduardo Casar en primer semestre "Muchas veces, la realidad supera a la ficción".

Lo recomiendo con creces, se disfruta y se sufre casi a partes iguales.