¿Te gusta viajar?

 
 
 

Viajar es "lo de hoy". Cada vez más personas se unen al emocionante reto de cruzar las fronteras municipales, estatales, nacionales, ¡mundiales! Así que, muchos de nosotros tenemos nuestra primera historia que contar sobre viajar...

La mía la saboreo cada vez que la recuerdo. Cierro los ojos y me ubico, de niña, dentro de mi habitación en mi ciudad natal. Estoy acostada y escucho suavemente el deslizarse de la reja de mi cochera hasta abrirse por completo, todo está en casi completa oscuridad: Es momento de viajar.

Entonces tomaba mi maleta o mis padres nos cargaban hacia la camioneta y despertaba a mitad de carretera, en medio de una aventura, con sándwiches en una bolsa de pan Bimbo y leches Lala para acompañar. Dicen que no fue exactamente así, que no siempre estaba oscuro, que a veces ya era totalmente de mañana, que no era yo tan pequeña, que antes ni siquiera teníamos esa reja... pero eso no importa.

Lo que importa es que cada vez que visito esa casa, me recuesto en esa cama (aún pegada a la ventana que da a la cochera), escucho suavemente el deslizar de la reja y sonrío. Para mí es momento de viajar, aunque en ese momento sea viajar en mi memoria, a esos primeros recuerdos de lo que fue conocer culturas, personas, lugares, siempre tratando de entenderlo todo y haciendo todas las preguntas que mi inexperimentado cerebro llegaba a hacerle a mis padres, quienes hacían todo lo posible por responder mis preguntas y, sin duda, merecen un premio por tanta paciencia y dedicación.

Para mí, viajar se fue volviendo parte de vivir. Como lo es cumplir años, cambiar de curso en la escuela, escoger la película en el cine, viajar es parte de lo que es la vida. La vida es aprendizaje y no hay aprendizaje más valioso que el saberte foránea, extranjera, en un lugar antes desconocido para ti y que habrás "dominado" para el final de tu viaje (o al menos, eso creerás para siempre).

Viajar ahora

Lo cierto es que viajar, antes, era tener lujos. Viajar era encontrar el hotel 5 estrellas que te incluía un minibar; viajar era conseguir el mejor lugar en la zona hotelera para ver, desde el más alto piso, las playas blanquísimas que se extendían en el horizonte. Viajar era mostrarte como élite y comprar un vuelo en primera clase.

Desde hace años, viajar ha cambiado. Recuerdo que hace tiempo leí en una revista digital (posiblemente Alto Nivel) cómo la gente estaba dispuesta a pagar el triple que en un viaje cualquiera solo para llegar al último punto posible de Alaska y ver ese raro espectáculo/animal/lugar que no puede encontrarse en ningún otro lado en el mundo. Aunque esté a 20 grados bajo cero. Le llamaron "el nicho de los viajes experiencia" y me sentí totalmente identificada.

Hoy en día, decían, las personas no buscan "el lujo", buscan "vivir el lugar". Conocer la cultura, la gente, las costumbres y, si pudieran, qué hace despertarse por las mañanas a estas personas de tradiciones tan distintas (y, muchas veces, en el fondo tan iguales).

Entonces, este nicho explotó. Como hormigas en busca del azúcar, comenzaron a surgir oportunidades y medios para aprovecharlas.

Couchsurfing surgió hace años, como una comunidad de viajeros que se intercambian sillones, salidas, fiestas o incluso tours por la ciudad. Airbnb es esta comunidad "un paso más lucrativa" donde ofrecen hospedaje en lugares de "gente común" (no sabemos si realmente lo sean) a viajeros que quieran vivir la experiencia; y los grupos en las redes sociales, como Facebook, están llenos de miles de personas que comparten este vehemente deseo: ¡viajar!

Además, ya no nos perdemos. Con Waze o con Google maps siempre sabemos cómo movernos por el mundo, si nos alcanzan los datos y la señal en el lugar en donde estamos. Viajamos a festivales musicales, festivales de globos, auroras boreales, conciertos, espectáculos, playas, bodas, fines de año, ¡hay tanto que ver en el mundo!

Viajar es "lo de hoy", pero este cambio en la forma de experimentarlo es mucho más enriquecedora.

Ojalá esta "moda" se siguiera esparciendo hasta conseguir una comprensión de todos los que habitamos en el mundo y entendiéramos que somos lo único que tenemos. Esa es la pequeña utopía que surge en el fondo de mí cuando escucho que cada vez más personas se vuelven viajeras porque, si se dan cuenta que nos necesitamos los unos a los otros (para hospedajes, indicaciones, comida y otros), que la gente es la que enriquece la experiencia y lo delicioso que es romper estereotipos por el mundo, ¿por qué no habríamos de entendernos mejor?

Sigo creyendo que conforme más rompamos las fronteras que han insistido en hacer que nos separen, más probabilidades habrá de llegar a un mejor nivel de comprensión entre nosotros.

¿Hoy o en cien años? En lo que descubrimos la respuesta, sigamos viajando...

Para ti, ¿qué es viajar?